sábado, 14 de enero de 2017

Larbi Benbarek, de Tata a la fama.


Larbi Benbarek, de Tata a la fama.
del libro "Embajadores de excepción" de Ahmed Mgara
Editado por Peña REMATE en Tetuán en 2012

Otro nombre estelar en el deporte marroquí en España fue la “Perla Negra” del fútbol mundial, antes de coronarse Pelé como rey del fútbol.
Fue un carpintero casablanques que nació el 16 de junio de1914, (aunque hay varias fuentes que aseguran que nació en 1917 o 1919 en Tata y no en Casablanca) es hijo de otro carpintero venido a Casablanca desde Tata en busca de mejor vida.
A temprana edad, fue huérfano y vivía en la barriada de Cuba, lo que le permitió pasar mucho tiempo practicando el fútbol en la calle (donde se ubica actualmente la Mezquita Hassan II), jugar en equipos de barriadas, F.C. Al Watan de 1928 hasta 1930, hasta incorporarse en 1934 al equipo Idéal Club, de 2° División, con el que consigue clasificarse tercero del campeonato. Consigue, también, clasificarse con su equipo en 1935 a la final de la Copa que perdería con el Racing Club, final tras la cual ficharía por el U.S.M. (Union Sportif Marocaine). En 1937 fue seleccionado para jugar en Casablanca con la Selección Nacional Marroquí contra el segundo equipo de Francia, perdiendo Marruecos por 2 dianas a 4. Aquella temporada gana el campeonato nacional con el U.S.M., lo que le permite jugar la final de la Copa Steeg, que era el campeonato del norte de África de Clubes campeones de liga. Fue ante el campeón de Argelia y se perdió por 1 a 3. Era el 12 de junio de 1938.
Por la increíble y prohibitiva cantidad de 44.000 Francos, Ben Mbarek es fichado por el Olympique de Marsella. El 28 de junio de 1938, Larbi embarca en Casablanca con rumbo a Marsella en busca de un nuevo destino.

“Si yo soy el rey del fútbol, Ben Mbarek es su Dios”. Pelé

Al llegar a la ciudad gala juega un amistoso con su nuevo club contra el Southend. Ben Mbarek marcaría 8 goles a los ingleses, Marsella explota de júbilo, ya estaba allí su gran salvador, su genio y su estrella.
La gloria lo estaba esperando. Francia estaba de fiesta con sus primeros dos goles en el primer encuentro oficial jugado con el O.M. contra el Racing de Paris
El 4 de diciembre de 1938 juega en Nápoles su primer partido internacional con la selección nacional de Francia ante Italia. El público italiano recrimina con insultos racistas a Ben Mbarek por jugar con la selección francesa sin ser francés, y éste, sin inmutarse, se pone a cantar “La Marsellesa” el himno nacional francés antes de empezar el encuentro, provocando más ira si cabía, en las gradas napolitanas. Empezando, de esta manera,  la carrera de 15 años y 10 meses jugando con la camisola internacional de Francia nunca vivida por otro internacional francés, hasta entonces.
En 1939 y por no poseer nacionalidad francesa, vuelve Ben Mbarek al Union Sportif Marocaine por haberse paralizado la competición liguera a causa de la II Guerra Mundial. Consigue ganar nada menos que 5 campeonatos del Norte de África.
Al acabar la guerra, Ben Mbarek es fichado por el Stade francés por la cantidad de un millón de Francos. Su vuelta a Francia le asegura la titularidad en la Selección Nacional del país Galo hasta 1954, año en que jugó ante Alemania, el 16 de octubre, su último partido internacional con Francia y que era amistoso. Tenía 40 años cuando, tras abandonar el terreno, lesionado, a los 27 minutos de juego, decide retirarse del fútbol activo. Ben Mbarek jugó 17 partidos internacionales, y marcó 3 goles.
En 1947 vuelve a Casablanca aunque no por mucho tiempo. Su amigo de la infancia, el casablanques Helenio Herrera, de origen argentino, lo convence para volver al Stade de Paris de donde, en 1948, se traslada al Atlético de Madrid por la friolera cantidad de 17 millones de Francos, cifra nunca igualada al comprar los servicios de un jugador hasta entonces…
Un periodista francés publica en un artículo: “Vendan el Arco del Triunfo, vendan la Torre Eiffel, pero no vendan a Ben Mbarek….”. “La Perla Negra” pasaría cinco temporadas con los del Metropolitano y marcaría 56 golazos, entre ellos se contabilizan los marcados al Atlético de Tetuán.
La llegada al Metropolitano madrileño provoca sensaciones en la capital del Madroño. Pérez Paya, Juncosa, Carlsson y Escudero completarían con Larbi una delantera poco vista en un campo de fútbol con anterioridad. El Periódico Marca publicaba que “Larbi Ben Mbarek es un fenómeno, sin artificios y con clase prodigiosa, posee un pase de balón maravilloso, una inteligente y soberbia concepción del juego”.
Dos ligas, en 1950 y 1951 le otorgan el honor de ser el primer marroquí que conseguía ganar la liga española. Este honor lo compartió con su amigo de muchos años y compañero, Marcel Domingo, guardameta francés del Atlético que fue también el primer francés en conseguir la liga española.
Ganó con los rojiblancos la Supercopa de España en 1951, que llevaba el nombre de Eva Duarte.
Ben Mbarek consigue con el club colchonero 2 títulos de liga.



En 1953 vuelve Ben Mbarek al O.M., y llega a la final de la Copa de Francia del 24 de mayo de 1954 en el Estadio Yves-du-Manoir en Colombes, encontrándose con otro mítico del fútbol marroquí, jugador del Nice, Abderrahman Bel Mahjoub. El O.M. perdería ese partido por 1 a 2.
El 7 de octubre del 54 se juega en el Parque de los Príncipes parisino un interesante encuentro benéfico a favor de los damnificados del terremoto de  Orleansville en Argelia  que tuvo lugar en septiembre de 1954. El cartel del partido lo encabezaban la Selección Nacional Francesa y la Selección del Norte de África, dirigida por Larbi Ben Mbarek como capitán.
La temporada 1955-56 la pasó el mítico Larbi Ben Mbarek en el equipo argelino Union Sportive Sidi Belabbas, cuyo entrenador era Lacaze aunque, según se asegura en varias publicaciones de la época, Ben Mbarek tenía por misión añadida, enseñar a los jugadores las técnicas individuales en beneficio del equipo argelino.
Vivió en Europa- Francia y España básicamente- un historial plagado de logros y de enseñanzas poco comunes desde 1938 hasta 1954. Ya lo dijo el rey Pelé en el homenaje que le tributó la FIFA: “Si yo soy el rey del fútbol mundial, Ben Mbarek es su dios”. Helenio Herrera, Alfredo Di Stéfano, Paco Gento y otros astros de la historia futbolística mundial certificaron similares reconocimientos.
Personalmente, recuerdo haber conocido a “La Perla Nerla” como entrenador del Mogreb Atlético de Tetuán los pocos meses que pudo estar en Sania Ramel. No se me puden quitar de la mente los toques de balón que daba mientras entrenaba a los rojiblancos tetuaníes. Domaba el balón haciendo filigranas sin siquiera mirar donde podía estar el esférico. Era un genio recibiendo y pasando el balón… pero, como todos los entrenadores que pasaron por Tetuán, Larbi Ben Mbarek tuvo que salir por la puerta falsa, desmoralizado y ofendido por comportamientos nada éticos que tuvo que soportar por parte algunos de los ingratos y desagradecidos que abundan en nuestro fútbol tetuaní.
El 16 de septiembre de 1992 fallece en Casablanca el mítico Ben Mbarek, hundido en la soledad y en el olvido, abandonado por el destino y alejado de la gloria que lo envolvió durante décadas.
Hadj Larbi Ben Mbarek dejaba tras de sí toda una epopeya pese a haberse terminado y acabado con un trágico olvido de nuestra sociedad deportiva de su ilustre persona, demostraría, una vez más, que en ésta tierra, cuando se te desvanece la gloria, te metes en el eclipse y te transformas en un don nadie, pero ese monumento mundial llamado Ben Mbarek aún pervive en los anales de la historia del fútbol mundial.
Su nobleza humana y su fe religiosa fueron reflejo de sus valores. Fue en el buen sentido de la palabra, un hombre bueno.
Ocho días después de su muerte, su cuerpo fue hallado en estado de desintegración inicial. La prensa española se había extendido hablando de nuestro genio.
Recuerdo que cierta vez me encontré con un viejo compañero suyo, Marcel Domingo, portero internacional francés y entonces entrenador del Valencia C.F. Hablamos de la vida poco halagüeña que el destino le propinó al gran Ben Mbarek, y Marcel Domingo me decía que nunca hubiese imaginado que su compañero y amigo Larbi iba a llegar a esos límites…El dos veces ganador del Trofeo Ricardo Zamora (en 1949 con el Atlético de Madrid y en 1953 con el Español de Barcelona) me confesó que al llegar a Casablanca en 1970 como entrenador del Atlético de Madrid para jugar y ganar el Trofeo Mohamed V, lo primero que hizo fue preguntar por Ben Mbarek, amigo y compañero inolvidable de la juventud. Todo el mundo conocía a Ben Mbarek.
A título póstumo, la FIFA le concede el 8 de junio de 1998 la Medalla de Orden del Mérito.

Descanse en Paz nuestra “Perla Negra”.

                                                                                                                                Ahmed Mhomed Mgara.

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